¡Qué tensión más insoportable! Ver cómo la protagonista mantiene la compostura mientras su esposo le entrega los papeles de divorcio es desgarrador. La escena donde él la humilla frente a todos muestra una crueldad calculada que te hace odiarlo al instante. Sin embargo, la llegada del hombre del traje marrón cambia todo el dinamismo de poder. En ¡Querido, yo también te engañé!, cada mirada y gesto cuenta una historia de venganza silenciosa que apenas comienza. La frialdad de ella al final es la mejor respuesta posible ante tanta arrogancia masculina.