¡Qué tensión en esta escena de Resulta que soy un Maestro Invencible! Ver al ejecutivo de traje verde pasar de la arrogancia al pánico absoluto fue brutal. El contraste con el hombre en el uniforme de seguridad, que mantiene la calma mientras todo se desmorona, es fascinante. Pero el verdadero giro llega con la entrada triunfal de las tres chicas; cambiaron el ambiente de una crisis financiera a un desfile de moda en segundos. La expresión de la mujer de marrón lo dice todo: shock puro. Una montaña rusa de emociones que no te deja respirar.