¡Qué locura de trama! Ver a la protagonista relajándose en su piscina climatizada mientras el mundo exterior arde y los dinosaurios destruyen la ciudad es una ironía brutal. Me encanta cómo usa su reloj futurista para controlar el caos; es como si fuera la dueña del fin del mundo. La escena donde activa el sistema de conquista es épica. Definitivamente, Robas mi búnker, ¿y mi T-Rex? tiene los giros más inesperados y divertidos que he visto en mucho tiempo. ¡No puedo dejar de mirar!