Ver a la protagonista disfrutar de su vida perfecta mientras afuera hay caos es una delicia visual. La escena en el cuarto frío con la pareja desesperada crea un contraste brutal con su sofá de cuero. Me encanta cómo Robas mi búnker, ¿y mi T-Rex? mezcla el suspenso con momentos inesperados de pasión. La chica viendo al dinosaurio en el móvil y sonriendo da mucho miedo, pero no puedo dejar de ver. ¡Qué final tan abierto!