¡Qué locura de giro! Empezamos con un T-Rex aterrador en una cueva y terminamos con una chica relajándose en un spa. La transición es tan absurda que no puedo dejar de mirar. En Robas mi búnker, ¿y mi T-Rex? la tensión se rompe de la forma más inesperada. Verla pasar del modo táctico a elegir un traje de baño rosa es puro oro. El contraste entre la oscuridad inicial y la luz del baño es brutal. Me tiene enganchada por la pura curiosidad de ver qué pasa después. 🦖🛁✨