¡Qué locura ver a esta chica dominando un T-Rex como si fuera un poni! La escena del campamento con los triceratops me dio una vibra post-apocalíptica súper única. Me encanta cómo en Robas mi búnker, ¿y mi T-Rex? mezclan acción desenfrenada con momentos de calma junto a la fogata. Los efectos visuales de la ciudad destruida son impresionantes y la química entre ella y su dragón morado es inesperadamente tierna. ¡Quiero más aventuras así!