La tensión en esta escena es insoportable. Comienza con una charla aparentemente cordial entre dos mujeres, pero la llegada del hombre y su acompañante en el balcón lo cambia todo. La mirada de la chica de negro al verlos juntos duele, y ese momento en que le quita la copa y se la tira encima es puro drama. Se siente como un episodio clave de Cada día los deja en ridículo donde las máscaras caen. La actuación y la química entre los personajes hacen que no puedas dejar de mirar, esperando el siguiente movimiento en este juego de poder y celos.