La tensión en este baño de mármol verde es insoportable. Él intenta lavarse la cara para calmar sus nervios, pero ella llega con una elegancia que desarma. La escena donde él la empuja contra el lavabo y luego finge un desmayo es puro drama de alto nivel. Los fotógrafos irrumpiendo justo cuando la situación se pone íntima añade un caos perfecto. Ver cómo la madre entra con esa mirada de juicio final deja el corazón en un puño. En Cada día los deja en ridículo, cada segundo cuenta una historia de pasión y escándalo que no puedes dejar de mirar.