La escena en el pasillo del hospital está cargada de emociones no dichas. La forma en que él la acorrala contra el dispensador de agua y la mira con esa intensidad... ¡uf! Se nota que hay un pasado complicado entre ellos. En Mi corazón cae en tu trampa, estos momentos de silencio valen más que mil palabras. La química es real y duele ver cómo luchan contra lo que sienten. Ese final con el teléfono sonando fue el broche de oro para una escena perfecta.