La tensión en este pasillo es insoportable. Ver al hombre con gafas acorralar a la chica contra la puerta mientras el otro observa con esa venda en la frente crea un drama visual increíble. La iluminación roja y azul marca perfectamente el peligro y la pasión de la escena. En Mi corazón cae en tu trampa, cada mirada dice más que mil palabras, especialmente ese beso final que deja al espectador sin aliento. La química entre los protagonistas es eléctrica y hace que no puedas dejar de mirar la pantalla ni un segundo.