La escena del reencuentro entre William y el anciano es pura emoción contenida. El brillo del martillo, la caja con luz azul, los uniformes cargados de historia… todo en Rey lobo oculto: un híbrido perdedor grita drama épico con toques de fantasía. La tensión con el hermano herido añade capas de conflicto familiar que enganchan. Me quedé clavada viendo cómo el poder y el afecto chocan en un salón dorado. ¡Quiero más!