¡Qué tensión se respira en este patio! La mirada del joven de azul es pura determinación, contrastando con la arrogancia del hombre de negro que termina recibiendo su merecido. Es fascinante ver cómo la dinámica de poder cambia en segundos cuando los dos cómicos se arrodillan. La escena de la bofetada fue inesperada y muy satisfactoria. En medio de tanto drama y giros, Se creyó frágil, era imparable cobra todo el sentido. La actuación de los secundarios añade un toque de humor necesario que hace que la trama sea aún más adictiva de seguir.