La tensión en el patio es palpable cuando el antagonista de negro se burla de la espada rota, sin saber que acaba de despertar a una bestia. La transformación del protagonista de azul es increíble, pasando de la calma a una furia dorada que ilumina la pantalla. Ver cómo se invierten los roles de poder en Se creyó frágil, era imparable es pura satisfacción. Los efectos visuales de energía púrpura contra el escudo dorado son espectaculares y la expresión de sorpresa en los rostros de los espectadores lo dice todo. ¡Qué final tan épico para este enfrentamiento!