La tensión en Chef supremo del mundo es palpable. Ver a Roberto arriesgarse tanto por dominar la energía interna me tiene al borde del asiento. La explicación sobre controlar la temperatura del caldo con poder interno suena a locura, pero en este drama culinario parece totalmente posible. Me preocupa mucho que Héctor esté en peligro por estas técnicas prohibidas. La dinámica entre los chefs y el miedo a ser expulsado de la asociación añade un nivel de drama increíble a la trama. ¡No puedo esperar a ver qué pasa!