¡Qué giro tan brutal! Al principio pensé que la chica en pijama era la víctima indefensa, pero su sonrisa al final lo cambia todo. La tensión en la habitación era insoportable, especialmente cuando él intentaba manipular la situación. Verla levantarse con esa calma aterradora fue el mejor momento. En Después de renacer, destrocé al canalla, las apariencias engañan y la justicia es fría. La actuación de ella pasando del miedo a la dominación total es de otro nivel. Definitivamente no querrías meterte con ella.