La tensión en esta escena es insoportable. Ver cómo el protagonista carga a la chica del abrigo beige mientras la otra llora desesperadamente rompiendo el corazón. Los padres al fondo gritando añaden un caos perfecto a la situación. Es justo el tipo de conflicto emocional intenso que define a Después de renacer, destrocé al canalla. La actuación de la chica golpeando la puerta transmite una angustia real que te hace querer consolarla, aunque sepas que es ficción. ¡Qué final tan dramático!