Ver a la abuela de Valeria defender su memoria con tanta dignidad me rompió el corazón. En (Doblado) Siempre fui la abandonada, ella no solo llora, sino que actúa con una estrategia brillante al entregar la grabadora. Ese momento en el pasillo, cuando las camillas se cruzan, es puro cine. La tensión entre el dolor de una y la felicidad ignorante de los otros es insoportable.
No puedo dejar de pensar en cómo Inés sonríe mientras la abuela de Valeria cubre el cuerpo. Es una escena de (Doblado) Siempre fui la abandonada que duele físicamente. La madre parece tan aliviada de que Valeria no se disculpe, sin saber que está sellando su propio destino. La ironía dramática está en su punto máximo aquí. Ver a Valeria en la silla de ruedas tan feliz da escalofríos.
Lo que más me gustó de este episodio de (Doblado) Siempre fui la abandonada es que la verdad no necesita gritos. La abuela, con su chaqueta acolchada y ojos llenos de lágrimas, tiene más poder que todo el dinero de la familia Torres. Entregar la prueba al doctor fue un movimiento maestro. Ahora solo queda esperar a que la verdad salga a la luz y veamos esas caras de sorpresa.
Inés preguntando si Valeria admitió su error mientras la pobre chica está muerta es el colmo de la hipocresía en (Doblado) Siempre fui la abandonada. Su sonrisa al final, caminando del brazo del hijo, es aterradora. No tiene idea de que acaba de perderlo todo. La actuación de la madre, tan preocupada por la reputación de Valeria pero tan ciega a la maldad de su nuera, es fascinante.
Me da mucha esperanza ver al Dr. Tapia en (Doblado) Siempre fui la abandonada. En medio de tanto caos familiar, él representa la ética y la compasión. Aceptar la grabadora y prometer entregarla a la familia Torres muestra que hay gente buena. La forma en que la enfermera asiente en silencio también suma mucho a la atmósfera de conspiración justa.