Valeria es una villana de manual, pero qué bien lo hace. Su plan para hacer que la familia odie a Inés es tan retorcido como efectivo. Ver cómo usa la culpa de la madre y la fragilidad de Inés en su contra es doloroso pero adictivo. En (Doblado) Siempre fui la abandonada, la tensión es insoportable cuando Valeria se autolesiona para culpar a su hermana. ¡Qué nivel de maldad!
Lo más triste de esta historia no es solo la maldad de Valeria, sino la ceguera de la madre. Está tan consumida por la culpa de haber perdido a su hija y por la enfermedad de Inés, que no ve la manipulación descarada frente a sus ojos. Cuando le dice a Inés que la vio con sus propios ojos, duele en el alma. (Doblado) Siempre fui la abandonada nos muestra cómo el amor puede nublar el juicio de la peor manera.
Pobre Inés, está atrapada en una pesadilla. Primero le piden un riñón, luego la acusan de robar y finalmente de agredir a su hermana. Su resignación al mirar la tarjeta negra y pensar en morir en paz es desgarradora. No tiene a nadie en su esquina. En (Doblado) Siempre fui la abandonada, la injusticia hacia ella es tan grande que dan ganas de entrar en la pantalla y defenderla.
Víctor es el eslabón más débil y frustrante. Se deja llevar completamente por las lágrimas de Valeria sin cuestionar nada. Acusa a Inés inmediatamente sin escuchar su versión. Su protección hacia Valeria es ciega y tóxica. En (Doblado) Siempre fui la abandonada, es el personaje que más rabia da porque podría marcar la diferencia si abriera los ojos, pero prefiere ser un títere.
Esa bofetada de la madre a Inés fue el punto de quiebre. Ver a Inés tan sorprendida y dolida, preguntando por qué siempre la acusan sin razón, rompe el corazón. Valeria sonríe mientras muestra el mensaje falso, disfrutando de su victoria. La escena final en (Doblado) Siempre fui la abandonada deja claro que Inés está completamente sola contra todos.