Ver a Ana darse cuenta de que su padre tenía razón sobre José duele en el alma. La escena del teléfono es brutal, pero la escena del pasado con su papá le da otra capa de tristeza. En (Doblado) Un hogar que perdimos, la actuación de la protagonista transmite perfectamente ese arrepentimiento tardío. El gato Coco siendo el único testigo silencioso de su dolor añade un toque melancólico hermoso.