La escena donde Marta se arrodilla en la calle es desgarradora. Verla sosteniendo ese cartel mientras la gente la juzga duele en el alma. Diego parece haber cerrado ese capítulo para siempre al elegir a Elisa, dejando a Marta en una soledad absoluta. La tensión emocional en (Doblado) Un hogar que perdimos es insoportable; uno no sabe si llorar por ella o gritarle que se levante. Ese final con ella gritando su nombre mientras él se aleja es una puñalada directa al corazón.