La tensión entre Rosita y su esposo es eléctrica. Él le ofrece el hotel, ella rechaza la caridad, pero al final, el amor gana. Ese beso apasionado contra la pared fue el clímax perfecto. Me encanta cómo en (Doblado)Amor en invierno: destino en el gran hotel manejan estos momentos de alta carga emocional. Las compañeras espiando añaden un toque de comedia necesario. ¡Qué química tienen!