¡Qué tensión tan insoportable! La escena inicial con la estrangulación te deja sin aliento, pero el giro cuando ella agarra el vidrio roto es puro cine de supervivencia. La llegada de la policía justo en el clímax de El visitante invisible salva la situación, aunque la mirada de trauma final de la protagonista es lo que más me impactó. Una montaña rusa de emociones en pocos minutos que no te deja respirar.