Ver Hazla perder el control me dejó sin aliento. La tensión entre ellos en el agua, las miradas que queman más que el vapor, y ese beso bajo la superficie… ¡uf! Pero lo que más me impactó fue cuando él le mordió el hombro hasta sangrar: no fue violencia, fue posesión pura. Y luego, el anillo cayendo al fondo como un secreto que ya no puede ocultarse. No es solo romance, es obsesión con clase. En la aplicación netshort, cada segundo duele y enamora a la vez.