La tensión en Hazla perder el control es insoportable. Ver al hombre en traje verde entrar con esa sonrisa arrogante y luego descubrir la verdad bajo la cama me dejó sin aliento. La expresión de terror en su rostro al ver a su doble es puro cine. La iluminación y los primeros planos de los ojos de ella transmiten una vulnerabilidad que contrasta con la fuerza de la revelación final. Una montaña rusa de emociones en pocos minutos que te deja queriendo más.