La tensión entre los protagonistas es insoportable. Ver cómo él rompe los papeles del divorcio y luego la acorrala en el bar me dejó sin aliento. Pero la llegada del convoy negro y ese hombre herido cambiando totalmente la dinámica es un giro brutal. Ella sacando el arma mientras él observa desde la ventana crea un triángulo de suspense perfecto. En Hazla perder el control, cada segundo cuenta y la química entre los personajes, a pesar del peligro, es magnética. ¡No puedo esperar al siguiente episodio!