¡Qué tensión en el pasillo del hospital! Ver a Gabriel Morales acorralado por su pasado es brutal. La mujer de negro no perdona y lanza las pruebas como si fueran cuchillos. Cada papel que vuela es un golpe directo a su ego. En Llevo tu luz, mi hija, la justicia llega con tacones y documentos oficiales. El doctor que creía estar por encima de todo ahora tiembla frente a la verdad. ¡Y ese guardia llegando justo en el clímax! Perfecto momento dramático. No hay escapatoria para los que juegan con vidas ajenas.