La tensión en esta escena es insoportable. Ver a la mujer de negro llorando mientras empaca, contrastando con la falsa felicidad de la otra mujer y el padre, duele en el alma. El momento en que la niña dibuja sobre la foto familiar y la mujer se lastima al intentar detenerla es el clímax perfecto de dolor y desesperación. La actuación de todos transmite una tristeza profunda que te deja sin aliento. Definitivamente, Llevo tu luz, mi hija sabe cómo romperte el corazón con cada episodio.