La tensión en la boutique es palpable desde el primer segundo. Ver cómo una discusión de moda escala rápidamente a una pelea brutal con bastones es impactante. La transformación del protagonista, pasando de la calma a la acción defensiva, recuerda a las mejores escenas de Solo yo, arrasando todo. La coreografía de lucha es fluida y realista, mostrando que la verdadera clase no está en la ropa, sino en cómo proteges a los tuyos. ¡Qué final tan intenso!