¡Qué final tan devastador! Ver al protagonista luchar contra su propia esencia en ¡Ríndanse ante su Dios Profano! me dejó sin aliento. La transformación en esa entidad encadenada fue visualmente impactante, pero lo que realmente duele es esa sonrisa confiada de la chica de cabello plateado al final. ¿Acaso todo el sacrificio fue parte de su plan desde el principio? La escena del cristal atrapando su alma es poesía visual triste.