¡Qué tensión en cada escena! La batalla inicial entre el guerrero de fuego y el de sombras es brutal, pero lo que realmente me atrapó fue la transformación del protagonista. Ver cómo rompe las cadenas doradas y derrota al maestro taoísta fue épico. La aparición de la chica con gafas y alas negras añadió un misterio fascinante. En ¡Ríndanse ante su Dios Profano! la animación y los efectos visuales son de otro nivel. El final, con el ejército en el horizonte, deja con ganas de más. Una obra maestra visual y emocional.