Sometido a ti
Para cumplir la última voluntad de su mejor amiga, Luna acogió a Javier como su tutora. Lo entrenó y moldeó, convirtiéndolo en su arma más afilada para lidiar con las rivalidades familiares. Bajo su estricta guía, él no solo aprendió, sino que desarrolló un sentimiento prohibido hacia ella. Sabiendo que Luna ya estaba comprometida, se acercó a ella, desafiando todos los límites.
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El silencio que habla más fuerte que los pujas
En la Sala de Licitación de *Sometido a ti*, cada mirada es una apuesta, cada gesto un movimiento estratégico. La mujer de blanco, con su abrigo de piel y joyas que brillan como armas ocultas, no levanta la mano: simplemente observa, respira, y cuando al fin alza su cartel rojo con el 065, lo hace con una sonrisa que no llega a los ojos —como si ya supiera que el juego no se gana con números, sino con paciencia. El hombre del traje negro, con su broche plateado y cejas tensas, la estudia sin parpadear; su puño cerrado no es rabia, es control. Y ese anciano de beige, con el 025 en alto como un veredicto, parece recordar que en este mundo quien calla no pierde… solo espera el momento exacto para golpear. El lujo del salón, las escaleras simétricas, el candelabro colgante: todo está diseñado para que nadie note cuán frágil es el equilibrio entre deseo y poder.