La escena de Soy el señor del apocalipsis me dejó sin aliento. La nieve cayendo en pleno día, el hombre con ballesta apuntando sin piedad, y esa mujer arrodillada que parece saber más de lo que dice. La tensión entre los personajes es palpable, cada mirada cuenta una historia. El estilo visual es único, como si el tiempo se hubiera detenido. Verlo en netshort fue una experiencia inmersiva, te atrapa desde el primer segundo.