La tensión en Soy el señor del apocalipsis es insoportable bajo la nieve. Ver cómo atan a la chica con esa frialdad mientras discuten me puso los pelos de punta. La mirada del chico de negro es pura amenaza, y la desesperación de los otros dos se siente real. Este drama no perdona a nadie, cada copo de nieve parece testigo de una traición. ¡Qué final tan abierto y cruel!