Ver a la criada siendo arrastrada al frío mientras el jefe la acusa me rompió el corazón. La tensión entre los tres hombres es insoportable, especialmente cuando el de gafas grita con tanta rabia. En Soy el señor del apocalipsis, las emociones siempre están al límite. La nieve cayendo sobre sus cuerpos temblorosos añade un toque dramático que te hace sentir cada palabra. ¿Quién traicionó a quién? No puedo dejar de pensar en eso.