La conexión entre el florista y la dama elegante es palpable, pero el verdadero giro llega con esa escena retrospectiva al orfanato. Ver a los niños interactuar cambia completamente la perspectiva de la historia en ¿Crees que soy tonta por amor?. La mirada de él al recordarlo todo es desgarradora. Es fascinante cómo un simple arreglo floral desencadena recuerdos tan profundos y dolorosos del pasado.