La tensión en esta escena de ¿Crees que soy tonta por amor? es insoportable. Ver al hombre del chaleco gris cuidando con ternura a la paciente mientras el otro espía desde la puerta crea un conflicto visual brutal. La llegada de la enfermera rompe la intimidad, pero el regreso del espía para confrontarla eleva el drama al máximo. Es imposible no sentir la angustia de ella al verse acorralada. Una montaña rusa de emociones en pocos minutos que te deja con el corazón en la mano.