La tensión en esta escena de ¿Crees que soy tonta por amor? es insoportable. Ver al hombre de negro intentar humillar a la pareja con dinero, solo para que ella lo abofetee y él termine sangrando, es una satisfacción visual increíble. La mirada de desprecio de ella y la protección inmediata de su compañero demuestran que el amor verdadero no se compra. La actuación es tan intensa que sentí cada bofetada. Definitivamente, esta es una de las mejores escenas de ruptura que he visto, llena de dignidad y furia contenida.