La escena inicial con la anciana y las rosas en el suelo marca un tono de opresión que se siente en el aire. Ver a Elena arrodillada mientras la otra chica recibe elogios genera una rabia inmediata. El giro cuando la sirvienta agradecida ofrece su rostro para ser golpeada es impactante y muestra la desesperación de su situación. La dinámica de poder está tan bien construida que te hace querer intervenir. Es imposible no engancharse con dramas tan intensos como los que se ven en (Doblado) Mi marido mendigo es un magnate oculto. La actuación de la chica de negro transmite una mezcla de miedo y gratitud que rompe el corazón.