La tensión en el pasillo es palpable mientras entran a la consulta. Me encanta cómo la cámara se centra en ese extraño mecanismo de mariposa, presagiando que nada es lo que parece en esta sesión. La psiquiatra Sara Díaz tiene una calma inquietante que contrasta con la nerviosa energía de la chica. Ver Mi guardaespaldas es el gran jefe me tiene enganchada, especialmente por la química silenciosa entre ellos y los secretos que guardan tras esas puertas blancas. ¡Qué atmósfera tan elegante y misteriosa!