La tensión en esta escena es insoportable. Ver a la protagonista mantener la compostura mientras observa el caos desde su sofá es fascinante. El uso de la vela y el mecanismo de la mariposa crea un contraste poético con la violencia que ocurre a su alrededor. En Mi guardaespaldas es el gran jefe, estos detalles visuales cuentan más que mil palabras sobre su poder oculto. La actuación de la chica en amarillo es aterradora, pero la mirada fría de la protagonista roba el protagonismo.