La tensión emocional es palpable desde el primer segundo. Ver a la protagonista llorando mientras mira su teléfono rompe el corazón, pero la aparición repentina de ese hombre en traje cambia todo el ambiente. La escena del recuerdo con la chica herida en el césped añade un misterio oscuro que engancha de inmediato. Me encanta cómo Mi guardaespaldas es el gran jefe maneja estos giros dramáticos sin perder la elegancia visual. La mirada del chico con máscara al final promete venganza o protección, ¡no puedo esperar al siguiente episodio!