La tensión en el tejado es insoportable, pero la llegada de Diego cambia todo el juego. Ver cómo arriesga su vida para salvar a Alba en Mi guardaespaldas es el gran jefe me dejó sin aliento. La química entre ellos es eléctrica y esa escena de caída libre es puro cine. El flashback de hace cinco años añade una capa de misterio que engancha desde el primer segundo. Definitivamente, esta serie tiene un ritmo adictivo que no te deja parpadear.