La tensión entre Alba y Lucía se siente en cada llamada. Mientras una está en la cama con mirada perdida, la otra bebe y habla con urgencia. Ese corte a la luna llena y luego a escenas íntimas en el auto... ¡uff! Mi guardaespaldas es el gran jefe no es solo acción, es puro drama emocional. La química entre los personajes te atrapa desde el primer segundo