Ver a John siendo humillado por su esposa justo cuando él salvó su vida hace veinte años es desgarrador. La escena del hospital en Adiós, mi esposa tentadora revela que él cumplió sus votos mientras ella solo veía un obstáculo. La llegada de Phil con regalos caros y la complicidad de los hijos hacen que la situación sea aún más tóxica. Qué doloroso ver cómo el amor verdadero es pisoteado por la ambición y la ingratitud en estas fechas.