¡Qué tensión más deliciosa en Adiós, mi esposa tentadora! Alex con esa botella de Latif del 82 como si fuera un trofeo, mientras Amy pone cara de pánico. Phil, el tío generoso que dice 'ábranlo todo', pero luego sale con lo del vino falso... ¡y ese Cheval Blanc del 61 que aparece como por arte de magia! La escena de la cena es una clase magistral de comedia dramática: miradas, silencios incómodos y ese 'te lo dije' de Alex que lo dice todo. Me encanta cómo cada personaje tiene su capa de secretos. ¿Será que el dueño de la villa realmente no viene nunca?