¡Qué tensión en Adiós, mi esposa tentadora! La escena de la cocina con Phil y Eva es pura comedia dramática, pero la llegada del director ejecutivo misterioso en el Rolls Royce eleva el nivel. La química entre los personajes y el giro de poder en la gala anual me tienen enganchada. Ver a la madre de Eva tan segura de su ascenso, solo para ser superada por la elegancia del verdadero jefe, es un momento cinematográfico perfecto.