La escena de Eva arrodillada con carteles es desgarradora, pero John ya cerró ese capítulo. En Adiós, mi esposa tentadora, se ve cómo el orgullo y el dolor pueden más que el amor perdido. Annie observa en silencio, sabiendo que ella es el presente. La actuación de Eva transmite desesperación real, pero las promesas rotas no se reparan con gritos bajo la ventana.