Ver a un zombi policía saludando con orgullo mientras su jefe humano lo trata con cariño es una mezcla extraña pero adorable. En El casero del apocalipsis, la dinámica entre vivos y no muertos rompe todos los esquemas tradicionales del género. La escena donde todos ven la tele juntos da una sensación de familia disfuncional que engancha mucho.
Crítica de este episodio
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