¡Qué locura de episodio! La transición de la comedia en el pasillo al terror absoluto en la tienda Andimie me dejó sin aliento. Ver al vendedor zombi intentar venderle un abrigo al pobre gordo fue hilarante y aterrador a la vez. Me encanta cómo El casero del apocalipsis maneja estos giros de tono tan bruscos pero efectivos. La chica pasando del susto a la sonrisa coqueta y luego al pánico total demuestra un rango emocional increíble. ¡Espero que el protagonista de cabello blanco use sus gafas oscuras para ver la verdad detrás de esa tienda maldita!