La tensión inicial en la calle nocturna es palpable, con un villano que da escalofríos. Pero el giro hacia la comedia con el policía zombi es inesperado y refrescante. Ver a Wang luchar contra sus instintos mientras intenta mantener la compostura es hilarante. La transición al desierto sugiere una aventura mayor en El casero del apocalipsis. Me encanta cómo la serie mezcla géneros sin perder el ritmo. ¡Una montaña rusa de emociones que no puedes dejar de ver!